1 agosto, 2020

Agorafobia: Síntomas, causas y consecuencias.

En la vida de toda persona, existen diversos malestares e inconvenientes que repercuten de forma muy negativa en su vida diaria. Si bien podemos enumerar una larga lista, no hay peor problema que las fobias presentes en cada individuo. Se puede definir una fobia, como una clase particular de trastorno donde el paciente sufre un tipo de ansiedad ante una determinada situación.

En particular vienen dadas según la personalidad y el estilo de vida que llevan quienes la padecen, en determinadas ocasiones surgen a raíz de algún fuerte trauma que marcó su vida. El miedo a ataques de ansiedad en espacios abiertos fuera de la zona de confort, recibe el nombre médico de agorafobia (del griego Ágora que significa plaza pública y Phóbos que significa miedo y temor). Quienes sufren esta fobia se sienten completamente desprotegidos al salir del lugar en que se sienten seguros, y las consecuencias sobre este malestar pueden ser realmente graves.

A pesar de que por lo general tiene efecto fuera de casa, no es necesario que el espacio sea al aire libre o muy abierto para la persona que sufre agorafobia, áreas reducidas también llegan a perjudicar en mayor medida siendo las situaciones más comunes esperar en una fila, estar en multitud, cruzar un puente, viajar en coche, avión, tren y en ocasiones puede desarrollarse dentro de la misma zona de confort.

Principales síntomas

Cada caso clínico de fobias es muy particular, en donde el paciente puede mostrar distintas señales entre sí. Si bien, hay distintas muestras sobre la presencia de este malestar, especialistas han determinado que los siguientes síntomas son muy frecuentes tanto en nivel físico, como emocional:

  • Aislamiento total, la persona pasa demasiado tiempo en casa.
  • Miedo extenso a la soledad o a la dependencia emocional.
  • Sensación de andar en un entorno imaginario.
  • Asfixia y problemas para respirar debidamente.
  • Sudoración excesiva.
  • Vómitos.
  • Activación del sistema nervioso, lo que origina problemas derivados como fuertes taquicardias, sensación de palpitaciones, visión borrosa, pérdida de consciencia.

Es muy importante destacar que no se habla de alguien “agorafóbico”, más bien se dice que tiene agorafobia debido a que esta condición no se encuentra presente las 24 horas del día, por lo que hay momentos de miedo incontrolable y hay otros momentos en los que la tensión es mucho menor, en los que no hay presencia de síntoma alguno.

Causas que hacen posible la agorafobia

agorafobiaEste es un tipo de ansiedad hacia padecer miedo, por la incertidumbre de no saber cuidarse correctamente o de no saber lidiar con ciertas situaciones de la vida cotidiana. Hay otros factores personales y externos que tienen influencia en la aparición de esta clase de fobia, siendo lo más relevante:

  • Antecedentes familiares: esta enfermedad es hereditaria, los parientes de quienes han padecido algún trastorno similar deben estar siempre vigilados para prevenir consecuencias mayores.
  • Situaciones o espacios que desencadenen un alto nivel de estrés: es muy frecuente que las personas sufran de agorafobia al enfrentar la muerte de algún familiar, un divorcio, un despido o un ambiente laboral muy pesado para la vida; en un paciente se debe estudiar la calidad de vida para evitar aquellos factores que la perjudiquen.
  • Sufrir otro tipo de problemas: las personas tienden a desarrollar este tipo de ansiedad cuando ya han sufrido anteriormente un ataque de pánico o al tener vergüenza de vivir con una clase de problema psicológico, la ansiedad viene siendo siempre el peor enemigo.
  • El miedo a sentir nuevas sensaciones: las personas que viven con agorafobia suelen estar reacias a salir de su zona de confort, necesitan mantener siempre la sensación de control total en su vida para poder estar tranquilas.

Diagnósticos y posibles tratamientos.

En la actualidad no se puede determinar por un método clínico fijo, por lo general los especialistas estudian las reacciones que mantiene el paciente ante lugares que consideran inseguros, sitios sin escapatoria, lugares con multitudes o la reacción al estar demasiado tiempo en un lugar solitario.

Al encontrar un caso grave de agorafobia, el médico en cuestión procede a evaluar 2 tipos de tratamientos que mejor se acoplen al paciente:

  • Tratamientos con fármacos: en este caso se suministra antidepresivos, junto con los medicamentos más adecuados para el caso clínico, el mayor desafío es mantener al mínimo los efectos secundarios y deben cuidar de forma constante el progreso del paciente.
  • Terapias psicológicas: en este caso se siguen técnicas médicas de relajación para reducir la tensión que provocan los lugares considerados peligrosos. Este método tiende a llevar un progreso más lento, pero a la larga también resulta muy beneficioso puesto a que no hay inconveniente con posibles efectos secundarios y los resultados son duraderos.

Las terapias de grupo son muy eficaces para aprender de qué manera afecta el trastorno a otras personas, los distintos niveles en que evoluciona la enfermedad y la manera en que cada una enfrenta sus miedos.

Es muy beneficioso para que puedan relacionarse entre pacientes y también resulta interesante como caso de estudio en el que se toma mayor consciencia del proceso interno que vive el paciente de forma individual, con el fin de hallar las mejores herramientas para tratar, disminuir o extinguir esta fobia.

Consecuencias en la vida cotidiana

Debido al peso que toma el miedo sobre la vida de cada individuo, este trastorno comienza a ser parte de un estilo de vida en muchos casos. Cada persona debe modificar muchos hábitos y presenta dificultades al momento de relacionarse, viajar, desarrollarse e incluso trabajar. En ocasiones convierte su miedo en el centro de gravedad sobre el que gira su mundo, cuando se vuelve complejo de lidiar entonces se desarrollan otras afecciones psicológicas como depresiones.

La agorafobia hace mayor presencia en etapa juvenil producto de las inseguridades al descubrimiento sobre el mundo, las personas desarrollan ansiedades que limitan peligrosamente su vida para encontrar lo que consideran un “sitio seguro”, según quienes lo padecen.

Es muy importante no dejar que los ataques de pánico ni la ansiedad domine nuestro día a día y siempre debemos buscar la ayuda posible en etapa temprana para que los efectos no sean duraderos, encontrar a otros con la misma condición trae la tranquilidad que necesitas. Recuerda pedir ayuda si sientes la necesidad y no dejes de ayudar a otros compartiendo esta útil información en tus redes sociales.

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