2 julio, 2020

¿Cuándo debes llevar a tu hijo a urgencias?

Tener un hijo es una experiencia maravillosa. La aventura de la paternidad es un reto que llena de satisfacción a muchas personas. Sin embargo para un padre o madre primerizos esta nueva etapa suele estar rodeada de muchas interrogantes. Una de ellas es la salud del infante. Tu hijo podría necesitar atención médica en ciertas situaciones.

Aunque siempre debemos estar pendientes de cualquier cambio no todo es una emergencia. Así que probablemente necesitas una orientación para decidir cuándo debes llevar a tu hijo a urgencias.

Para empezar debemos recordarte que lo más importante para que un bebé permanezca sano es el cuidado de sus padres. Debes estar al pendiente de cada aspecto de tu comportamiento.

Esto es fundamental sobre todo en bebés. Si notas un cambio en su llanto o en sus patrones de alimentación debes hacer lo posible por descubrir la causa. Sin embargo hay algunas señales particulares que suelen causar alarma pero no son tan peligrosas.

Si vez algún problema con tu hijo lo más recomendable es discutirlo con su pediatra. El médico encargado es el mejor aliado de los padres para responder todas sus dudas. Además la mayoría de las enfermedades pueden resolverse con una simple consulta habitual.

Sin embargo, hay situaciones que requieren atención inmediata. Hablamos de problemas que potencialmente pueden poner en peligro la vida de tu hijo o hija. Es por eso que hemos decidido enumerarlas para que tengas una visión clara de cuando acudir a emergencias.

Situaciones en las cuales debes llevar a tu hijo a urgencias

Debes recordar que el servicio de urgencias está destinado a atender situación muy preocupante. Sobre todo condiciones que pueden poner en peligro la vida en un período de tiempo relativamente corto. Para otras condiciones más leves lo mejor es acudir con el pediatra por consulta externa y obtener sus consejos para mejorar en casa.

Los síntomas del niño son solo el reflejo de un proceso mucho más complejo que ocurre sin que lo notes. Por eso aunque el síntoma sea llamativo si la enfermedad no pone en peligro al niño es mejor acudir al pediatra.

Por ejemplo, aunque el niño tenga fiebre, tos, diarrea o vómitos en muchos casos puede tratarse en casa. Estos son los síntomas que más alarman a los padres primerizos. Pero en muchos casos no ameritan una visita al servicio de urgencias. Así que, ¿Cuándo es necesario llevar a tu hijo a urgencias?

Decaimiento o irritabilidad

Si tu hijo tiene un cambio en el comportamiento eso puede ser sugestivo de un proceso grave. Las situaciones que deben causar mayor preocupación son el decaimiento y la irritabilidad.

En algunos casos es la única señal de que algo está pasando, sobre todo en los bebés. Si el bebé empieza a llorar de forma extraña y se niega a recibir alimento deberías buscar atención médica pronto.

Dificultad respiratoria

Las afecciones respiratorias son comunes en la infancia. En muchos casos pueden resolverse de forma ambulatoria. Sin embargo si notas a tu hijo le cuesta respirar es muy importante buscar ayuda inmediata.

En algunas situaciones eso se debe a crisis de tos muy intensas. También es posible que aparezca asociado a cambios de color en la piel, como palidez o cianosis (piel azulada).

Heridas abiertas

Muchos niños disfrutan de jugar al aire libre o hacer algunas travesuras un poco riesgosas. Si realiza alguna de estas actividades y se lesiona podría terminar con heridas abiertas. Las heridas abiertas son una emergencia porque pueden representar una puerta de entrada para muchos microorganismos.

Para evitar que se infecte lo mejor es acudir a un servicio de urgencias donde la herida pueda ser limpiada y suturada.

Traumatismo craneoencefálico

Si tu hijo se cae o se golpea en la cabeza pueden producirse daños graves a su cerebro. Para descartar esto es necesario realizar varios estudios en el servicio de urgencias dependiendo de la gravedad del traumatismo.

En niños más grandes podría no ser tan necesario si el traumatismo no es grave (a menos que pierda el conocimiento). Sin embargo en niños menores de dos años es necesario acudir a emergencias siempre para tener mayor seguridad.

Cualquier intoxicación

Los niños pequeños suelen llevarse muchas cosas a la boca. Si consumen algo que es nocivo o hay sospecha de ello es necesario acudir de inmediato al médico.

Las intoxicaciones pueden ser peores en los niños más pequeños ya que sus órganos no están completamente desarrollados. Por eso se recomienda mantener cualquier producto toxico fuera de su alcance y jamás darle medicamentos sin prescripción médica (incluyendo remedios caseros).

Fiebre con exantema

La fiebre es un proceso común de muchas enfermedades de la infancia. Sin embargo cuando se trata de fiebre con exantemas (erupciones cutáneas) es necesario acudir al médico. Este proceso puede deberse a enfermedades infecciosas de notificación obligatoria. Algunas de ellas pueden ser graves si no se tratan así que es mejor prevenir.

Fiebre con algunas condiciones

No siempre es necesario acudir al servicio de urgencias por fiebre. Las condiciones son:

  • Fiebre en niños menores de 3 meses.
  • Fiebre con más de 72 horas.
  • Niño con fiebre que permanece muy irritable, usualmente sin que sea posible consolarlo.
  • Niño con fiebre y un decaimiento marcado
  • Cambios en la coloración de la piel asociados al proceso febril y mal aspecto general.
  • Síntomas urinarios asociados.

cuidados en los bebés

¿En general cuando debemos decidirnos a actuar rápidamente?

Esta es una pregunta que suele aquejar a los padres primerizos e incluso a los experimentados. Sin embargo podría resumirse todo en usar el sentido común. El estado general del niño es lo que más dicta las pautas a seguir con su cuidado. A veces un niño muy decaído con fiebre puede ser un caso más grave que un niño febril que se encuentra tranquilo.

En general lo más importante es el sentido común. Los padres muchas veces saben que algo está mal y por eso si sientes que tu hijo necesita ayuda es mejor acudir que lamentarte.

Sin embargo si sigues estos consejos previos probablemente tendrás una mejor pauta para saber cuándo preocuparte realmente. Después de todo el cuidado de los niños no es una ciencia fácil. Requiere gran experiencia para entenderlos realmente e incluso puede darles dudas a algunos doctores.

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